05 noviembre 2011

Señor Mevoy-The second part.

QUE ME VOY QUE ME VOY
AUNQUE NO SALGA DE DIPUTADO
QUE YO A NADIE HE ENGAÑADO
Y dice otro:
¡NO NI NÁ! (Esto no lo entiende Artur)
y sigue:

En escapadas ficticias
Patricio eres experto
me has dejado boquiabierto
con tu listeza y malicia.
Desde Cádiz hasta Galicia .
no hay otro tío con más cara.
engañando tú no paras
contando cuatro mentiras
sin dejar otra salida
usando tus malas mañas .

Mira si tú listo eres
que de todo te has librado
y nunca has sido implicado
en cortejo de mujeres
ni aprovechao de los EREs.
Limpio como una patena
y siempre puesta la antena
pa tenernos controlados
y de Chani vigilados.
¡Dolor, qué dolor, qué pena!

Qué paliza al almanaque
con tu renuncia le has dado.
todos están asombrados
de cómo te lo inventaste
para mandarlos al traste:
al Comité Federal
al presidente Griñán
a tus fieles sempiternos
y a la gente de tu pueblo
¿Hay alguien que engañe más?



03 noviembre 2011

Este sábado en Benalup Casas Viejas

Escapada virtual por un anónimo.


(Cualquier detalle de este cuento que coincida con la realidad es pura coincidencia)

Había una vez en un pueblecito de la provincia de Cádiz un alcalde que se llamaba Patricio Mevoy Andayá (1). En una ocasión, su partido le dio un tirón de orejas porque se estaba pasando un pelín. Este alcalde se estaba desmadrando y para que esto no ocurriera se inventaron una nueva normativa interna: Los alcaldes no pueden ser candidatos a diputados y senadores.
Pero de nada sirvió. Patricio, que era muy listo y que de malicia estaba sobrado, primero luchó contra el aparato del partido: “eso vale para los demás pero no va conmigo” pero viendo que no podía, aguzando el ingenio, hizo que creyeran que iba a cumplir con la nueva norma.
Llegada la fecha tope de dimitir del cargo, mandó una nota a la prensa para que dijeran que había presentado la carta de dimisión en un sobre cerrado por la tarde en un buzón del Ayuntamiento. El aparato del partido se tragó el anzuelo y lo dejaron en paz.
En el Ayuntamiento nadie sabía nada de la virtual dimisión publicada en la prensa. A lo mejor había dejado el sobre mitad dentro y mitad fuera y con el levante, la carta había volado.
Los funcionarios buscaban y buscaban pero la carta que mencionaba el diario de Cádiz no aparecía. “¿Cómo se habrán enterado estos periodistas? ¿será verdad? ¿será otro de los inventos a los que nos tiene acostumbrado nuestro primer edil?”se preguntaban los funcionarios.
Pasaban los días y las noches, la oposición estaba mosqueada, “¿cómo que no convoca el pleno que según el Reglamento tiene que convocar en el plazo de 10 días?”. Preguntaban por la dichosa carta pero nadie sabía nada de ella.
El señor Mevoy se frota las manos y con una sonrisa maliciosa farfullaba: “los tengo acojonaos. A intrigante no hay quien me gane. Imbéciles, ¿no os dais cuenta de que soy un experto saltándome las normas?. Me cachondeo de todos. Los plazos los marco yo. Ji, Ji, Ji”.
Así fue, puso los plazos que a él le convino de manera que el nombramiento del futuro alcalde cayera después de la fecha de las Elecciones Generales, de tal guisa que si no sale elegido de diputado vuelve a ser alcalde del pueblo de su propiedad.
Aquí termina el cuento de Patricio Mevoy Andayá, experto en planes virtuales.
  1. Nombre: clase social a la que pertenece.
Primer apellido: por lo que dice.
Segundo apellido: ¿te lo has creído so tonto?